El antiguo taller de zapatero de los Lazzarini en Ascoli Piceno nace en 1886. Pero es en los años 50, cuando Emidio lo heredó de su padre, cuando comienza la legendaria historia de Pantofola d’Oro.
Emidio Lazzarini practica la lucha. Los zapatos que usa en los combates son incomodos e inadecuados. Apoyado en la tradición familiar, decide confeccionar él mismo su propio calzado, haciéndolo blando y confortable. La noticia se difunde, y otros luchadores acuden a él para tener zapatos a medida.
Lazzarini intuye que su idea de zapato puede interesar a otros atletas: a los futbolistas, por ejemplo. Y comienza su aventura: hace los zapatos para el Ascoli, el equipo de fútbol de su ciudad, y el éxito es inmediato: todos los jugadores se convierten en clientes fieles.
El zapato se va perfeccionando poco a poco: se vuelve extremadamente blando, deja el pie libre para moverse y golpear el balón como acariciándolo. El secreto: una plantilla de suave piel de becerro, en lugar del cuero habitualmente usado, y la línea ergonómica perfectamente cortada según la forma del pie.
John Charles, el legendario jugador de la Juventus, al probarlos exclama: “Esto no es un zapato, es una zapatilla, una zapatilla de oro”.
Fue él quien bautizó así los zapatos que los campeones de los equipos de fútbol más importantes quieren, y querrán, calzar.
Garrincha, Altafini, Bergomi, Boniperti, Capello, Di Canio, Falcao, Klinsmann, Mancini, Mazzola, Riva, Rivera, Sivori, Van Basten y Zoff son solo algunos, y tras ellos muchos otros jugadores.
Pero Pantofola d’Oro no es solo fútbol. La misma dedicación y la misma habilidad artesanal en la confección de los zapatos, Emidio Lazzarini la dedicó también a otros deportes, el primero de ellos el rugby. Para el rugby, Lazzarini adaptó los modelos de los zapatos de fútbol: refuerzó la puntera y elevó el empeine. Con sus zapatos, equipos gloriosos como los Amatori Aquila participaron en la Serie A en 1951-52, despertando la admiración y el asombro de técnicos y aficionados.
En el rugby italiano, pobre en medios pero rico en valores, los jugadores llevaban sus bocadillos desde casa y viajaban a los partidos fuera de casa a bordo de camiones, subidos en la caja, a veces expuestos a la lluvia y a la intemperie. Una pasión tan intensa por el juego, más fuerte que el cansancio y las privaciones, no podía dejar indiferente a un luchador como Emidio Lazzarini.
Y Pantofola d’Oro recoge el testigo de su fundador y se inspira en los modelos calzados por los equipos italianos en las numerosas batallas de este épico y glorioso deporte.
Hoy, en reconocimiento a sus raíces, Pantofola d'Oro se enorgullece de ofrecer zapatos de fútbol y de tiempo libre inspirados en el deporte.
Pantofola d’Oro se elabora según los criterios más antiguos del zapato artesanal y es fruto de la experiencia y de la tradición secular de los maestros zapateros de Ascoli. El zapato, realizado con las pieles más selectas, se monta y se cose enteramente a mano. Pantofola d’Oro presenta, de hecho, pequeñas irregularidades que representan la calidad intrínseca del producto y son seña de distinción de los zapatos hechos a mano. La exclusiva forma anatómica que envuelve el pie, haciendo el zapato especialmente cómodo, es el resultado de más de 100 años de experiencia acumulada en el mundo del fútbol.
