La marca K-Way nace en 1965, en París. Durante un día de mal tiempo, el comerciante de ropa Léon-Claude Duhamel observa a los transeúntes embutidos en pesados trajes de lluvia, con las manos ocupadas sujetando incómodos paraguas. De ahí surge la idea: crear un artículo antilluvia para llevar siempre encima, que no fuera ni paraguas ni impermeable. Nace así una revolucionaria chaqueta confeccionada con un nylon especial que no se arruga, además ligera, cómoda y perfectamente impermeable que, con buen tiempo, se pliega en un práctico bolsillo-riñonera y se ata alrededor de la cintura.
La practicidad de las prendas K-Way es extrema: cuentan con capucha, bolsillos, botones o cremalleras termoselladas. El nombre K-Way surge de la combinación entre la expresión francesa que se quería usar, «En cas de» (en caso de), y el corte americano que se pretendía dar a las prendas de la época para potenciar su aspecto comercial, donde la «k» recuerda el sonido de «cas», mientras que «way» era el toque estadounidense necesario para hacerlo atractivo en el mercado.
El producto se lanza de inmediato al mercado francés y, en su primer año de comercialización, se convierte en un éxito de ventas, surgiendo alianzas entre la marca K-Way y diversos equipos de esquí. Los años 90, en cambio, ven un fuerte declive de la marca, que es adquirida por Pirelli para relanzarla, pero sin éxito.
El verdadero punto de inflexión llega con Marco Boglione, propietario de otras marcas como Robe di Kappa y Superga, quien en 2004 adquiere la marca, incorporándola al grupo BasicNet, un holding cotizado en bolsa dedicado al relanzamiento de marcas de moda italiana, que ofrece servicios de análisis y desarrollo de producto.
Llegan así los nuevos modelos 2.0 y 3.0, las colaboraciones con Marc Jacobs, Versus Versace e Italia Independent, así como con tiendas de moda vanguardistas como Colette y L'Éclaireur en París.
