Hermès es una casa de moda francesa. La historia de la firma comenzó en 1837, cuando Thierry Hermès, guarnicionero, abrió en París un taller de arneses y guarniciones para caballos. Sus sucesores trasladaron el negocio a rue du Faubourg-Saint-Honoré, sede que se ha convertido en histórica y que hoy sigue siendo la casa central de la maison y su escaparate comercial.
Hermès no siempre fue la maison de moda que conocemos hoy: en sus orígenes, y durante muchos años tras su fundación, la firma no tenía nada que ver con el lujo y se dedicaba a fabricar equipamiento de equitación. La marca nace y se especializa entonces en la marroquinería de lujo, para luego volcar por completo su savoir faire en sus colecciones. Bolsos, accesorios, prendas y calzado de elegancia atemporal, gracias a materiales de primera calidad y un estilo clásico pero refinado.
En los años 20 se produce un gran cambio: Hermès comienza a interesarse por la moda femenina y masculina, dedicándose a la producción de relojes, joyas, accesorios deportivos y artículos de decoración. Con este giro, la maison sienta las bases de la empresa tal como la conocemos hoy.
El cuero y la seda son ya los materiales más utilizados por Hermès, pronto incorporados también a la colección de Prêt-à-Porter. Una línea que, a diferencia de la Alta Costura, no requiere encargo previo: al presentar tallas estándar y precios más accesibles, las prendas Prêt-à-Porter pueden comprarse y lucirse sin espera. Una parte importante de esta adaptación a la vida cotidiana moderna es la introducción del bolso Birkin, uno de los best sellers de Hermès.
La popularidad de la marca ha ido alcanzando con el tiempo Asia, Estados Unidos y el resto de Europa, creciendo vertiginosamente año tras año, hasta el punto de que la facturación de la empresa pasó de 429 millones en 1978 a 1149 en 2017.
