Un sueño que se hace realidad. En esta breve frase se encierra la esencia de la marca Elisabetta Franchi, fundada por la diseñadora homónima. Los rasgos distintivos de la marca son creatividad, artesanía y originalidad, que reflejan a la perfección el estilo Made in Italy. Las prendas más emblemáticas de sus colecciones son los monos elegantes, realzados con botones refinados y cinturones que marcan la cintura, los minivestidos de colores intensos adornados con flecos o volantes, los vestidos largos con estampados florales y lentejuelas, y los trajes sastre formados por pantalones de líneas suaves combinados con chaquetas de corte cuadrado inspiradas en el power dressing de los años 80.
Elisabetta Franchi, nacida en Bolonia en el seno de una familia humilde, desarrolla desde niña la pasión por la moda y el deseo de vestir a las mujeres. Su ambición se hace realidad en 1998, cuando funda Betty Blue S.p.a. y lanza su primera colección. Sin embargo, no será hasta 2012 cuando la diseñadora empiece a firmar sus colecciones con su propio nombre, dando vida a la marca Elisabetta Franchi.
Los detalles, unidos a un uso experto de tejidos y materiales, son el punto fuerte de la marca. Cuellos camiseros, bordados de encaje, plisados y tul, cierres joya y escotes en V realzan las prendas de estilo glamuroso y sofisticado. No puede faltar el logo, la doble F, que enriquece vestidos y accesorios mediante estampados y aplicaciones doradas.
La mujer que viste Elisabetta Franchi es femenina y carismática. Las colecciones, de identidad romántica reinterpretada con un enfoque contemporáneo, son extremadamente sensuales sin renunciar a la practicidad, características que las hacen perfectas para cualquier ocasión y permiten a quien las lleva ser, al mismo tiempo, elegante y cómoda.
