La marca Borsalino vio la luz en 1857 en Alessandria y es famosa hasta el día de hoy en todo el mundo por la creación de sombreros icónicos de fieltro, tanto masculinos como femeninos, primeros símbolos de la moda italiana. Sus bombines se convirtieron en un accesorio imprescindible en Inglaterra, y el mismo prestigio alcanzaron sus sombreros de ala ancha en América. Tras el enorme éxito internacional, la marca añadió a su producción una línea de ropa y otra de accesorios, como: gafas, relojes y cascos.
Nacida como un pequeño taller artesanal, en muy poco tiempo se transformó en una gran empresa manufacturera gracias a la adquisición de numerosas máquinas procedentes de Inglaterra, epicentro de la Revolución Industrial. Sin embargo, esta inversión no fue en detrimento de la calidad. De hecho, a la tecnología se sumó desde el principio el valor del Made in Italy, tanto en el proceso productivo como en el uso de materiales de alta calidad.
La clave del éxito de Borsalino radica además, sobre todo, en la personalización.
Cada lobbia, sombrero semirrígido, se remodela a la medida del futuro comprador, pellizcando los lados frontales para formar las dos características hendiduras que mejor se adaptan a los rasgos del rostro.
Este encuentro perfecto de líneas y curvas es lo que convierte a la marca en un verdadero punto de referencia para los apasionados de este accesorio atemporal, un complemento adecuado para cualquier ocasión.
Todavía hoy, Borsalino sigue siendo el símbolo de una elegancia intemporal, hecha de un allure inconfundible y del prestigio Made in Italy.
