Londres recupera a sus hijos: McQueen y Mulberry vuelven a desfilar en casa
En breve: el calendario de la London Fashion Week de septiembre (17-21) trae dos regresos que valen toda una época: Alexander McQueen desfila en Londres por primera vez desde 2001, con el debut londinense de Seán McGirr, y Mulberry vuelve a la pasarela tras seis años con la primera colección de ready-to-wear de Christopher Kane. Qué significa para el sistema de la moda británico.
Durante veinte años la historia se contó siempre en el mismo sentido: Londres descubre los talentos, París se los queda. El calendario provisional de la London Fashion Week de septiembre, difundido por el British Fashion Council, cuenta por una vez lo contrario, y lo hace con los dos nombres más simbólicos posibles. El domingo 20 de septiembre, en la misma jornada, la capital reencuentra a Alexander McQueen y a Mulberry: el hijo más genial y rebelde, y la más inglesa de las maisons de marroquinería.
McQueen, el regreso tras un cuarto de siglo
El peso específico del primer regreso es difícil de exagerar: la maison fundada por Lee McQueen no desfila en Londres desde 2001, desde antes de que su fundador se convirtiera en leyenda y la marca se instalara de forma estable en el calendario parisino. Quien la trae de vuelta a casa es Seán McGirr, que elige la ciudad para su primer desfile co-ed y cierra, al menos por una temporada, el círculo abierto hace veinticinco años. Los adelantos de la precolección de otoño, entre siluetas alargadas, drapeados anudados y los tacones de cuerno sello de la casa, apuntan la dirección: un McQueen que regresa a sus obsesiones sartoriales en el lugar donde nacieron.
Para entender el valor simbólico de la fecha hace falta memoria larga: fue precisamente en las pasarelas londinenses de los años noventa donde Lee McQueen construyó su leyenda, entre desfiles-acontecimiento que el sistema aún recuerda como puntos de inflexión, antes de que la marca siguiera la trayectoria de todas las grandes firmas británicas, rumbo a París. Cada temporada desde entonces tuvo el sabor de una diáspora: el talento formado en Londres, celebrado en otra parte. El regreso de septiembre, aunque por ahora valga por una sola temporada, rompe un tabú que duraba desde hacía una generación.
Desde el perfil oficial de la maison, la precolección que anticipa el regreso:
Mulberry reenciende la pasarela (y se la confía a Kane)
El segundo regreso es una resurrección: Mulberry no desfila desde hace seis años, y vuelve con el debut en pasarela de Christopher Kane, nombrado en marzo director creativo del ready-to-wear. Difícil imaginar una elección más londinense: Kane es el diseñador que definió toda una etapa de la creatividad británica, y ahora pone su mano sobre un vestuario construido en torno a los bolsos que han hecho la historia de la casa, de la Bayswater en adelante. El desfile está fijado para las 15:00 del 20 de septiembre, la colección llegará a la venta en enero de 2027, dentro de la estrategia "Back to the Mulberry Spirit" del CEO Andrea Baldo, que mientras tanto puede exhibir ventas anuales en crecimiento del 5,7 por ciento.
Y el ánimo de la casa, a la espera de septiembre, ya está en campaña:
Está luego la lectura comercial, que para quien compra y vende moda es la más concreta. Un desfile de McQueen en Londres devuelve a la ciudad la atención de los compradores internacionales en una semana que en los últimos años muchos grandes almacenes habían reducido a una parada opcional; y el relanzamiento del ready-to-wear de Mulberry, edificado en torno a un patrimonio de marroquinería que ya tiene sus clásicos, ofrece a las multimarca una propuesta británica reconocible en una franja de precio más accesible que el lujo francés. No es un detalle: el vestuario inglés, del trench al tailoring excéntrico, sigue siendo uno de los lenguajes más solicitados en las tiendas de búsqueda, y desde hacía años esperaba que sus enseñas símbolo volvieran a invertir en su propia casa.
Una capital que vuelve a creer
Para Kane, además, el nombramiento tiene el sabor del segundo tiempo de una carrera: el diseñador escocés fue durante quince años el símbolo de la creatividad londinense independiente, con todas las glorias y las fatigas que ese papel conlleva. Poner su imaginación al servicio de una maison de marroquinería con bases comerciales sólidas es el esquema que la moda británica invoca desde hace años: el talento radical dentro de una estructura capaz de sostenerlo. Si funciona, el modelo hará escuela mucho más allá de Mulberry.
En torno a los dos regresos, bajo la nueva dirección de Laura Weir, el calendario alinea la columna vertebral del sistema británico: Burberry, Erdem, Simone Rocha, Roksanda. Y es el conjunto el que hace la noticia: tras años en los que la semana londinense parecía condenada a hacer de vivero para las demás capitales, el nuevo rumbo del British Fashion Council se presenta en septiembre con un argumento que ningún comunicado puede comprar: los grandes nombres que vuelven a casa. La prueba de verdad serán los pedidos de enero y la solidez de la asistencia internacional, porque un calendario se juzga por los contratos además de por los aplausos. Pero si la señal se convertirá en tendencia lo dirán las próximas temporadas; entretanto, durante cinco días de septiembre, el centro de gravedad de la moda volverá a hablar con acento británico.



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