Nacida y criada entre Londres y la campiña inglesa, Stella McCartney, hija del cantante Paul McCartney, se licencia en Central St Martins en 1995. Su estilo inconfundible, marcado por una elegante sastrería y pensado para una mujer segura de sí misma, sexy y femenina, se hace evidente ya desde su primera colección, y en 1997, tras solo dos temporadas, es nombrada Directora Creativa de Chloé en París, donde cosecha un notable éxito.
Stella McCartney lanzó la maison que lleva su nombre en colaboración con Kering, como joint venture al 50%, y presentó su primera colección en París en octubre de 2001.
Stella McCartney es una marca compleja. Se basa en un principio de seriedad y rigor, pero al mismo tiempo resulta también caprichosa y divertida.
Los códigos estilísticos de Stella McCartney abarcan desde un estilo masculino hasta uno hiperfemenino. Hay elementos de city-slicker (el bolso Falabella, con su cadena, es pura energía urbana) y elementos country-girl (caballos, flores silvestres, sandalias robustas de picnic campestre). Y es precisamente en estos contrastes y tensiones donde la marca encuentra su identidad.
Stella McCartney es una de las pocas diseñadoras sin un rasgo distintivo fijo. Lo sorprendente de Stella McCartney es, precisamente, su capacidad de adaptarse a cualquier directriz específica. No teme pasar de diseñar vestuario para un concierto de rock, que exige prendas punk de corte incisivo, a otro para una portada glamurosa, que requiere un estilo sofisticado y elegante. Son pocas las diseñadoras del sector con un porfolio con estilos tan diversos, y ella es una de ellas.
Vegetariana de toda la vida, la diseñadora no utiliza ni piel ni pieles en sus creaciones. Las colecciones Stella McCartney abarcan el ready to wear femenino y masculino, los accesorios, la lencería, las gafas, los perfumes y hasta una línea infantil. También goza de gran éxito la línea de activewear nacida en colaboración con Adidas.
