Louis Vuitton es una de las casas líderes en el mundo de la moda internacional y sus productos incluyen, además de las maletas de lujo, zapatos, joyas, accesorios, gafas de sol y libros. Con su logotipo inconfundible, la empresa francesa especializada en marroquinería y accesorios de moda es sinónimo de innovación, modernidad y, sobre todo, una garantía de estilo.
Corría el año 1837 cuando el joven de dieciséis años Louis Vuitton llegó a pie hasta París y comenzó a trabajar como aprendiz de Monsieur Maréchal, donde pronto se convirtió en un artesano muy apreciado. En aquella época, durante los viajes, los equipajes se manipulaban con escasa delicadeza y cuidado. Estas fueron para Louis Vuitton las condiciones idóneas para el inicio de una actividad altamente especializada y el comienzo de una carrera basada en la capacidad de personalizar las maletas y los baúles según los deseos de los clientes.
A finales del siglo XIX, la necesidad de viajar empezó a expandirse, al igual que la demanda de poder transportar los propios efectos personales. Así nació el baúl Vuitton y, con él, el arte moderno del viaje. El baúl es fácilmente transportable, con la tapa plana y una estructura de álamo sobre la que se encola, mediante un procedimiento que lo vuelve totalmente impermeable, una tela gris llamada Grey Trianon de calidad superior, pero sobre todo impermeable. El éxito fue inmediato y Louis Vuitton ideó además una solución para ayudar a sus clientes a proteger el contenido de sus equipajes, con frecuencia el blanco de los ladrones. Fue así como, en 1886, junto con su hijo Georges, creó un innovador sistema de cierre de cinco tambores de resorte.
En 1872, para defenderse de los ya numerosos imitadores, Louis Vuitton decidió introducir un motivo de rayas rojas y beige que permitiera identificar fácilmente sus baúles.
Diez años más tarde Louis Vuitton falleció y la administración del grupo pasó a su hijo Georges, quien decidió idear el estampado a cuadros beige y marrón, conocido como Damier Canvas, con la inscripción "marque L. Vuitton déposée", es decir, "marca registrada L. Vuitton". Posteriormente, en 1896, lanzó la célebre marca Monogram, inspirándose en el diseño oriental de la época victoriana tardía, combinando las iniciales del fundador (LV) con símbolos de flores y tréboles de cuatro hojas. Sería el primer caso en el que el nombre del fabricante aparecía en el exterior de las maletas. La tela Monogram se registró en 1897 como motivo y en 1905 como marca.
El año 1901 vio el lanzamiento del primer Steamer Bag, pero sería con la Speedy, la versión reducida de la Keepall, con la que los equipajes flexibles se impusieron en el panorama mundial. Sería el primer bolso de la historia en ser tanto plegable como impermeable. Una auténtica revolución. Desde ese momento, los baúles Vuitton se venderían por todo el mundo, y serían los más fieles compañeros de grandes estrellas como Audrey Hepburn, Marlene Dietrich, Ginger Rogers, Cary Grant.
En 1936, tras la desaparición de George Vuitton, llegó el momento de que su hijo Gaston-Louis Vuitton tomara el control de la empresa familiar.
A partir de 1977 la empresa, bajo la dirección de Odile Vuitton (hija de Gaston-Louis) y de su esposo Henri Ricamier, se convirtió en una multinacional. Diez años más tarde, el holding Louis Vuitton SA salió a cotizar en la Bolsa de París, estableció una empresa conjunta con Moët Hennessy y la compañía adoptó el nombre de Moët Hennessy Louis Vuitton SA, conocida también con la abreviatura LVMH, hoy propietaria de numerosas firmas de alta costura, como Bulgari, DKNY, Fendi, Givenchy, Kenzo, Loro Piana, de relojería, como TAG Heuer, de cosmética como Sephora y de prensa como Les Échos y Le Parisien.
En 1996, para celebrar los cien años de la tela Monogram, Louis Vuitton invitó a siete diseñadores, entre ellos Vivienne Westwood, Manolo Blahnik y Helmut Lang, a crear modelos de viaje únicos y exclusivos. La colección surgida de estas colaboraciones se presentó en las capitales más importantes del mundo.
1997, en cambio, fue el año de la primera línea de prêt-à-porter, a cargo del diseñador estadounidense Marc Jacobs, que en los años siguientes colaboraría con célebres diseñadores aportando un toque de fantasía y color adicional, modernizando la marca y manteniéndola clásica al mismo tiempo.
El 2 de octubre de 2013, tras 16 años, terminó la colaboración entre Louis Vuitton y Marc Jacobs. En su lugar, el 4 de noviembre de 2013, fue nombrado Nicolas Ghesquière, diseñador conocido por su trabajo en la marca Balenciaga.
Tras la desaparición del director creativo Virgil Abloh ocurrida en 2019, el desarrollo de la moda masculina de Louis Vuitton se confió en un primer momento a un equipo de diseño interno, para pasar después a Kid Super. En 2023, con Pietro Baccari en el cargo de presidente y CEO de la marca, la dirección creativa de la línea masculina se confió a Pharrell Williams, ya imagen de Chanel y figura comprometida con lo social, a través de la iniciativa Black Ambition en apoyo de los emprendedores africanos y latinos y con la etiqueta Humanrace fundada por él, con la que cuenta con colaboraciones entre las que destaca la realizada con Adidas.