Calvin Klein es una casa de moda estadounidense que se ha convertido en sinónimo de todo un lifestyle, representando ideales audaces y progresistas a través de una estética seductora y a menudo minimalista. Cautivadora, innovadora y vanguardista: la ropa de moda nunca había sido tan completa. Desde la ropa interior de mujer de Calvin Klein con los eternos slips, sujetadores y conjuntos, base de cualquier look, hasta la comodidad de las suaves prendas loungewear, entre ellas sudaderas y camisetas. Completan el look los icónicos bolsos y las mochilas unisex, confeccionadas en cuero de alta calidad, junto a otros imprescindibles accesorios como sombreros, bufandas, cinturones y carteras para un estilo que combina modernidad y extravagancia. También la ropa de hombre de Calvin Klein retoma los rasgos distintivos de la marca proponiendo prendas clásicas, como pantalones de chándal en total black, sudaderas con capucha y chaquetas monocromáticas, aunque siempre con ese toque de refinamiento que se aprecia en los abrigos de suave tejido teddy, fabricados de forma sostenible con un 50% de material reciclado.
Las prendas de la marca destacaron desde el primer momento por la sencillez de sus líneas y el rigor de sus cortes, con modelos unisex que, a su manera, se adelantaron con espíritu vanguardista a la moda genderless de hoy en día. Las creaciones de Klein encarnan, en efecto, un legado atemporal que nunca renuncia a su vena sensual y provocadora. La idea de elegancia de estas prendas se refleja también en el logotipo, sencillo tanto en su forma como en su color. En cuanto a los colores de las colecciones, se han elegido tonos neutros (blanco, negro y gris) que varían según la línea de ropa que deben identificar: el blanco para la línea deportiva y de ropa interior; el negro para los modelos de alta costura, y el gris aplicado a las prendas de vestir en general.
En una primera etapa de su historia, la marca, nacida en 1968, solo producía abrigos y prendas de abrigo elegantes, pero pensadas al mismo tiempo para llevarse a diario. La idea de sus fundadores, Calvin Klein y su socio Barry Schwartz, era, por tanto, construir con el tiempo una reputación de líderes en el panorama de la moda estadounidense a través de una estética limpia y un diseño innovador. Apenas un año después de su entrada en el sistema de la moda, el diseñador apareció en la portada de Vogue y, en muy poco tiempo, Calvin Klein se convirtió en líder mundial de las pasarelas de alta costura. Entre los años 70 y 80, la marca alcanzó el apogeo de su éxito y el diseñador decidió lanzar colecciones que incluían también ropa informal y prendas deportivas, vestidos clásicos y la eterna línea de ropa interior femenina y masculina, invirtiendo mucho en una serie de campañas publicitarias de gran impacto con rostros conocidos del mundo de la moda, el cine, el deporte y el espectáculo. Todo ello llevó a que las ventas minoristas globales de los productos de la marca Calvin Klein superaran los 9.000 millones de dólares en 2017, distribuyéndose en más de 110 países.