Caramel es una fashion store que vende productos de alta calidad sobre todo para niños, aunque también para mujeres. Fue fundada en Londres en 1999 en el barrio de South Kensington, pero con el tiempo se han abierto otras tiendas en los barrios más importantes de Londres e incluso en algunos de los grandes almacenes más destacados, como Harrods y Selfridges.
Tras años dedicados a observar la elaboración de la tejeduría artesanal en Perú y la confección de prendas artesanales creadas por los diseñadores más pequeños de Londres y en las colinas de los Cotswolds, nace la línea Caramel. La idea de fondo es crear productos de lujo para niños, prendas modernas y elegantes y, al mismo tiempo, con el típico estilo británico.
A menudo las piezas poseen el encanto de lo vintage y la dinámica y vitalidad de los tiempos modernos. La intención es combinar los colores y los tejidos, creando un ritmo lúdico y único en su género. La marca logra distinguirse porque no es en absoluto convencional y va más allá de cualquier tendencia, aunque sin descuidar por ello los detalles. El secreto del éxito de Caramel es el amor por los niños y la pasión por la moda de alta calidad, todo aderezado con una pizca de creatividad e intuición.
Las tiendas son muy amplias y «kids-friendly», tienen un estilo vintage y, a la vez, alegre, cálido y acogedor. Además del predominio de la madera, se aprecia lo característico de la decoración: hay, en efecto, espacios que reproducen un jardín al aire libre —donde encontramos un árbol, una mesita y dos sillas, e incluso un pequeño automóvil vintage— y también espacios que recrean una pequeña zona de picnic —donde encontramos un banco utilizado para la exposición de algunas prendas, acompañadas de peluches simpáticos y divertidos para los más pequeños—. En general, la decoración es muy elegante y formal, pero logra combinar a la perfección lo vintage con lo moderno, en el más puro estilo Caramel.