Bally es una histórica maison suiza de lujo especializada en la producción y elaboración artesanal del cuero. Zapatos de hombre y calzado de mujer realizados enteramente a mano, accesorios de mujer como bolsos y carteras son desde siempre los pilares fundamentales de la marca. Es con la llegada de los años 90 cuando la marca entra en el mundo del retail, creando su primera línea de ropa: en cuanto a la colección hombre, la marca produce chaquetas de cuero y abrigos, camisas, pantalones; la colección mujer se completa con vestidos, faldas, tops y prendas de punto. El diseño innovador, pero cargado de historia y tradición, es un rasgo que acompaña desde el principio la evolución de la empresa.
Bally tiene un estilo inconfundible: contemporáneo, de inspiración artística, refinado y esencial; propone una moda del todo innovadora y funcional gracias a técnicas de producción cada vez más vanguardistas, sin renunciar a la tradición y al trabajo artesanal, cuidadoso de los detalles y meticuloso. La marca asienta sus bases, su ADN, en la calidad de los materiales y los tejidos con el objetivo de lograr prestaciones de alto nivel: el resultado son calzados con un fuerte sentido de modernidad. Tradición y diseño son, por tanto, los valores históricos que desde hace años distinguen y acompañan la manufactura de Bally en la industria de la moda de lujo.
Un viaje que dura ya 170 años: Bally se fundó en Schönenwerd en 1871 gracias a Carl Franz Bally. Nace como empresa familiar, pero su fuerte vocación innovadora lleva a la marca a consolidarse en poco tiempo como un gigante en la producción de calzado. Hoy la marca, propiedad de JAB Holding Company, tiene su sede en Caslano: Suiza es el escenario de una empresa que siempre se ha comprometido con el medio ambiente, actuando de forma concreta; un ejemplo es la Fundación Bally Peak Outlook, proyecto de 2020 destinado a proteger y salvaguardar los Alpes suizos. La reciente dirección creativa de Rhuigi Villaseñor está llevando a la marca hacia una evolución estilística, una visión más sensual, pero siempre fiel a la tradición y al made in Switzerland que acompaña a Bally desde hace 170 años.
