Tom Ford es una marca creada por el diseñador homónimo que debutó en 2005 tras una extraordinaria carrera como director creativo de Gucci y Saint Laurent.
Tom Ford, junto con Domenico De Sole, crea la sociedad "Tom Ford". Colabora inicialmente con Estée Lauder para una línea de perfumes y cosmética, lanzando al mercado un perfume llamado "Black Orchid", interpretación de su estilo extravagante e inconformista.
Más adelante crea una colección de gafas de sol con su nombre y en la primavera de 2007 presenta la colección masculina, marcada por el rigor clásico, refinada en los cortes y en los materiales. Tradicional y extremadamente lujosa, que no necesita excesos para transmitir seguridad, Tom Ford logra crear una imagen masculina, hecha a su propia medida, en la que todos querrían reconocerse. Al fin y al cabo, eran los tiempos en que Gucci cerraba el desfile vestido con un esmoquin clásico y un vaso de whisky en la mano.
La primera y muy esperada línea femenina firmada por Tom Ford se presentó, en cambio, a selectos compradores y editores de moda en 2010, inspirada en mujeres bellísimas como Lauren Hutton, Julianne Moore y Bianca Jagger, y en la musa por excelencia: la Nueva York de los años setenta.
El diseñador ha sido capaz de redefinir el papel del creador de moda. A su parecer, hay que dejar atrás la figura del artista maldito: el nuevo modelo de diseñador se siente cómodo con las aspiraciones comerciales de las grandes empresas dedicadas a la moda, y debe ser tan hábil para rejuvenecer una marca y en las estrategias de mercado como lo es en el diseño.
Tom Ford es la primera marca de lujo del siglo XXI y da prioridad a la distribución de un producto de excelente calidad y al más alto nivel de servicio.
