La de Marquis M. Converse es una empresa estadounidense que produce calzado desde principios del siglo XX. Desde entonces, la marca se dedica a crear nuevos grandes clásicos del estilo streetwear, representando la cultura de la calle, franca y creativa, a través de sus productos reinterpretados en clave pop y mainstream. Un ejemplo de ello es la colección de mujer, de la que las sneakers son protagonistas en todas sus formas y colores. Un imprescindible inmune al paso del tiempo que, también en lo que respecta a la colección dedicada al hombre, ofrece infinitas variaciones; basta pensar en el modelo «Hike», dotado de una doble suela reforzada que lo hace perfecto para afrontar cualquier tipo de desafío. Un elemento indispensable, el elevado confort y un excelente calce, de los que Converse se ha convertido en sinónimo.
Como ha declarado la propia empresa, el objetivo de cada colección desde el principio ha sido el de «romper las barreras del mañana». Llevar los productos Converse significa, de hecho, dar vida a una cultura inspirada en el auténtico estilo streetwear, expresando simplemente la propia personalidad. Convertidas en un mito calzando a estrellas del baloncesto de los años setenta de la talla de Chuck Taylor, la sneaker firmada por Converse ha sido siempre sinónimo de un pensamiento fuera de lo convencional.
La sociedad estadounidense fue fundada por Marquis M. Converse en 1908 con el nombre de «Converse Rubberr Shoes Company». En un principio, la empresa producía chanclos y otros modelos de calzado de goma, para mujer, hombre y niño. Más tarde, el fundador, para aumentar la notoriedad de la marca, decidió producir zapatillas aptas para el baloncesto, un deporte que empezaba a cosechar un gran éxito por aquel entonces. Ese fue el verdadero y drástico éxito de la marca, que en poco tiempo la llevó a alcanzar una notoriedad global. Además de para el deporte, en los años sesenta, setenta y ochenta las sneakers firmadas por Converse estaban de moda también en el mundo de la música; de hecho, muchos músicos y cantantes de grupos de rock las llevaban, amplificando así su difusión también entre el público de masas. La estrategia ganadora del marketing musical de Converse reside precisamente en haber visto a sus core consumer, los músicos, no solo como compradores, sino como auténticos medios de comunicación en sí mismos. A pesar del éxito, la competencia es despiadada y en 2001 la Converse Ruberr Shoe Company se encuentra al borde de la quiebra. Quien «salva» a este gigante, por así decirlo, es Nike, que incorpora la marca comprándola por la cifra de 305 millones de dólares. Se estima que se han vendido en todo el mundo casi 800 millones de Converse en innumerables modelos: con estampados cautivadores, tachuelas, pelo, de doble caña, o bien las clásicas en versión blanca o negra, lo que ha valido a este zapato icónico la definición de culto atemporal.