Con sus elegantes propuestas de producto, Bvlgari es desde siempre sinónimo de lujo desenfrenado. Una tradición totalmente italiana, aunque de origen griego, en la que oro, plata y piedras preciosas se trabajan con maestría para crear elegantes joyas, relojes y accesorios de moda, para hombre y para mujer. La marca está también en primera línea en bolsos y artículos de marroquinería, además de operar en licencia una cadena de hoteles y resorts de lujo.
Era el año 1884 cuando un platero griego llamado Sotirio Bulgari fundó la marca Bulgari, abriendo la primera tienda en Via Sistina, en Roma. La marca, un gigante del sector del lujo con sus productos de joyería, perfumes y su presencia en la industria hotelera, toma el nombre de su fundador y suele escribirse siguiendo las letras del alfabeto latino clásico, es decir, con la «v» en lugar de la «u»: «BVLGARI».
Las especiales creaciones en plata del señor Bulgari fueron tan apreciadas por los turistas, sobre todo ingleses que llegaban a la ciudad durante el Grand Tour, que permitieron la apertura de nuevas boutiques en Via Condotti. Al joyero lo ayudaron sus dos hijos, Giorgio y Costantino, quienes convirtieron la pequeña empresa familiar en una auténtica Maison de alta joyería, apoyándose en su rica tradición.
Las primeras creaciones aún se inspiran en la tradicional escuela francesa y en el Art Déco, combinando platino y diamantes en geometrías estilizadas. A partir de los años 40, el estilo genuinamente italiano de Bvlgari comienza a tomar forma gracias a la introducción de nuevos elementos, materiales y símbolos (como la icónica Serpiente). La tienda de Roma, y la propia marca, se convierten en uno de los destinos favoritos de la alta sociedad y de las celebridades internacionales, cabalgando una ola de éxito que ayudó a consolidar su fama internacional.
Pero a lo largo de los años la marca ha mantenido siempre su audacia, proponiendo siempre combinaciones cromáticas entre piedras de distinto tipo y valor; en los años ochenta, en cambio, triunfaban la modularidad y la versatilidad de las nuevas propuestas distintivas, que se adaptaban tanto al día como a la noche, en distintos tipos de ocasión. Una creatividad sin límites que, gracias al empleo de materiales insólitos para la creación de joyas y relojes, como acero, porcelana, seda y madera, alcanza nuevas cimas de refinamiento, imponiendo nuevas fronteras del lujo.
En 1995 la empresa sale a bolsa y en 2001 lanza una auténtica marca de hoteles de lujo, «Bulgari Hotels & Resorts», cuya primera sede está en Milán. En 2011 la marca pasa a formar parte del holding LVMH, que aumenta las inversiones publicitarias y respalda la apertura de más tiendas en el mundo; en 2012 Bvlgari recupera los derechos de uso de la marca que anteriormente habían sido cedidos.
