Balenciaga es una marca de lujo, especializada en la producción de prendas y accesorios para hombre y para mujer. Contemporánea y vanguardista, la colección de ropa de mujer es portavoz de una estética poco convencional y underground donde la impronta urbana se convierte en el elemento más buscado. Las volumetrías experimentales y el estudio de las formas, esenciales y geométricas, son elementos que desde siempre distinguen las colecciones de la marca: abrigos estructurados, sudaderas y jerséis oversize, vestidos drapeados, chaquetas de proporciones exageradas y faldas de cortes asimétricos son el hilo conductor de esta visión. Los zapatos de mujer de Balenciaga son una mezcla perfecta entre contemporaneidad y encanto street-style: botas de piel Made in Italy, sneakers y sandalias. Los bolsos de diseño moderno, confeccionados con pieles de alta calidad, junto con accesorios como sombreros, bufandas y cinturones, completan el guardarropa. La línea de ropa de hombre, introducida en 2002, sigue el mismo fil rouge: abrigos y chaquetas de amplias volumetrías, sudaderas y camisetas oversize, vaqueros de corte relajado. En cuanto a los accesorios, no faltan las icónicas sneakers, bolsos como mochilas y clutch, sombreros y bufandas.
“ Take it or leave it ”: la de Balenciaga es una estética austera sin adornos ni sofisticaciones, alejada de la belleza convencional, pero precisamente por ello considerada contemporánea y al mismo tiempo práctica: las prendas, de diseño moderno y cómodo, regresan a su función primaria. El lujo se contamina con el streetwear, que se convierte en el elemento exclusivo: un equilibrio constante entre innovación y tradición. El enfoque experimental acompaña desde siempre a la marca: también en el ámbito textil se esfuerza constantemente por conciliar diseño, calidad y sostenibilidad, mediante la colaboración con Sqim, empresa especializada en el estudio de materiales alternativos: técnicas como el upcycling, el reciclaje, el uso de materiales Green certificados y Made in Italy son la base de sus colecciones. Demna Gvasalia, director creativo de la marca, con su estilo definido como “ugly”, de impronta postsoviética e influencias urbanas, ha aportado una visión estética completamente nueva dentro de la maison. Una visión que, con su encanto distópico y avant-garde, ha convertido a Balenciaga en una de las marcas más atractivas del momento. La firma quiere “destruir para crear”, reinterpretando así los clásicos de la maison y proponiéndolos en clave totalmente contemporánea y underground: el resultado son volumetrías revolucionarias, proporciones exageradas, hombros góticos y formas geométricas futuristas.
Balenciaga, actualmente perteneciente al grupo Kering desde 2001, es desde siempre sinónimo de vanguardia: la maison de lujo fue fundada en España en 1917 por Cristobal Balenciaga, recordado como el visionario y revolucionario couturier que, con su moda, redefinió los esquemas clásicos de la feminidad. En los años siguientes, tras trasladarse a París a causa de la guerra civil española, sus creaciones se convirtieron en símbolo mismo de libertad, delineando una mujer moderna y libre de toda constricción. Reservado pero al mismo tiempo apasionado e instintivo, Cristobal revolucionó el curso de la historia de la moda poniendo en primer plano la esencia misma de la mujer a través de prendas que enfatizaban los gestos ocultos y refinados. En 1968 Cristobal decide retirarse de la escena fashion: tras Nicolas Ghesquière y Alexander Wang, es Demna Gvasalia quien se convierte en 2015 en el nuevo director creativo, que con su estética y visión revolucionaria ha logrado redefinir las reglas de la Haute Couture.