Alexander McQueen es una marca de lujo británica, fundada por Lee Alexander McQueen en 1992 y convertida en una de las marcas tan icónicas como provocadoras de la historia de la moda. Las colecciones de Alexander McQueen se caracterizan a menudo por tachuelas, líneas nítidas o el símbolo de la calavera, elementos presentes en la línea de ropa de mujer de Alexander McQueen, con corsés de piel a menudo llevados sobre los vestidos de corte asimétrico, conjuntos y faldas semitransparentes o con cut out, plumíferos y abrigos también de líneas nítidas con maximangas abullonadas inspiradas en el estilo renacentista, al igual que las camisas. Le siguen los tops, los pantalones de piel y los jerséis con motivos inspirados en la naturaleza. En la línea de accesorios de mujer encontramos cinturones de piel y bolsos como el «The Skull» con estampado de cocodrilo, o el «The Slash» con detalle de calavera, presente también en las joyas. Entre las creaciones que han pasado a la historia se encuentran las Armadillo Boots, pertenecientes a la colección de zapatos de mujer de Alexander McQueen, en la que encontramos también sneakers, botas y sandalias decoradas, con o sin plataforma. También en la colección de ropa de hombre de Alexander McQueen reencontramos tachuelas y piel en chaquetas y camisas, seguidas de los plumíferos, los trajes, los pantalones, las camisetas y sudaderas, hasta los bañadores. Reencontramos las tachuelas también en la colección de zapatos de hombre y en los accesorios de hombre compuestos por cinturones, corbatas, bufandas, carteras con asa de metal Grip y joyas.
Personalidad revolucionaria que marcó la historia del fashion system, para Alexander McQueen la moda era una herramienta de comunicación destinada a «perturbar» al público, a través de una visión inspirada en lo gótico y empeñada en celebrar una figura femenina de cuento, tan etérea y elegante como fuerte y combativa, asociada a un robot similar a un esqueleto o a un soldado. La de McQueen fue, en efecto, una personalidad genial, frágil y revolucionaria, caracterizada por una creatividad audaz que no dejaba de asombrar, rescatando elementos del pasado y volviéndolos contemporáneos, transmitiendo una elegancia poco común y escribiendo así un capítulo importante de la historia de la moda. Perfecto storyteller y artista, los desfiles de McQueen se caracterizaban por la teatralidad empleada, con auténticas performances artísticas. También el tema de la muerte está fuertemente presente en las creaciones del diseñador inglés, fruto de su gran sensibilidad.
La formación de Alexander McQueen comienza en la oficina de estilo de Romeo Gigli en Milán. En 1992 regresa a Londres para cursar un máster, culminando su recorrido con la colección que lo llevará a conocer, y a entablar posteriormente una gran amistad, a Isabella Blow, quien lo lanzará definitivamente al mundo de la moda. Es en 1996 cuando McQueen pasa a formar parte de la casa de moda Givenchy, un período no querido por el diseñador a pesar de que dio rienda suelta en varias ocasiones a su índole creativa y rebelde con desfiles icónicos, como el de 1999 con la modelo rociada por robots que le pintaban el vestido. A partir del 2000 el grupo Kering adquiere el 51 % de la marca, dejando no obstante a McQueen el pleno control creativo. En estos años se alcanzó el pico de popularidad de McQueen, gracias también a iconos de la música como David Bowie, Bjork o Lady Gaga. El lado oscuro y frágil que el diseñador vuelca en sus desfiles se ve acentuado por dolorosas pérdidas y, a pesar de los premios recibidos, entre ellos una condecoración como «Commander of the Order of the British Empire» de manos de Isabel II, el gran dolor lo llevará a su desaparición prematura, quitándose la vida en 2010 y dejando la marca en manos de Sarah Burton.